Andrés Calamaro y la aproximación a la perfección en vivo

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Estamos todavía, bastante eufóricos y con clima de recital encima. Andrés Calamaro tuvo su paso por Olavarría en lo que significó la primera estación de su Gira Bohemio. Neetmúsica estuvo muy cerca y transmitió esa cercanía a través de Twitter, la genial nota de Alexis y está que lees ahora mismo. En mi caso, comparto todo lo que ya te contó mi compañero y te traigo lo más orgánico del concierto. Desde las luces hasta el futuro del Salmón.

Desde el arranque, todo el Teatro Municipal supo que estábamos ante un Andrés Calamaro completamente nuevo, cambiado para bien, con muchísimo color y simpatía. La Gira Bohemio comenzó a sonar con muchísimo cuerpo, se convirtió en una generadora de atmósferas sumamente envolventes que en parte, se atribuyen a un despliegue de equipos pocas veces visto en un teatro como el de Olavarría. Mientras pasaban estos primeros 5 minutos, el público ya era abrazador, tal como te contó Alexis.

Dicho atributos técnicos fueron divisibles incluso antes de arrancar el show. Dos orugas que en un principio resultaban exageradas a la vista, además de por supuesto, los amplificadores personales de cada uno de los músicos (muy envidiables por cierto).Tal vez el Teatro Municipal de Olavarría no fue el lugar adecuado para semejante despliegue, pero sin dudas, no estuvo de más. El sonido fue impecable, se hacían fácilmente audibles cada uno de los muchachos y los golpes daban duro contra el pecho.

Vamos con lo visual. Era un lugar pequeño que no está acostumbrado a semejante despliegue de luces y no cabe dudas que este factor, le dio ese toque diferente a todo lo que se había visto pasar anteriormente. Calamaro propone acertados, dinámicos y cronometrados movimientos y cambios en la iluminación y la estética del escenario. Otro detalle muy importante, la pantalla que los contemplaba por detrás.

Este fue otro de los recursos que Andrés tuvo en cuenta para acercar el estadio a un teatro. Las imágenes que se reflejaban detrás fueron emotivas en diferentes ocasiones (el Diego, sus queridos amigos, imágenes de “El Regreso”) y en otras, acompañaban de la mejor forma los temas. Otro muy importante. Si bien todos lo veíamos de cerca, las pantallas ofrecían imágenes en directo, muchas veces pasadas por varios filtros, tal como se debe en un buen predio o estadio.

Hasta ahí con lo técnico. Vamos a la banda. Sumamente afilada y a tono, muy por encima de la situación. El Salmón logró hacerse de una buena superbanda (en el sentido estricto de la palabra), con músicos que ya la gastaron con otros grandes o que ya son considerados leyendas. El potente bajo está a cargo de Mariano Dominguez, el siempre presente teclado queda en manos de Germán Wiedemer y luego, tenemos dos vertebras importantes.

Uno no solo va a deleitarse con la aún impecable voz de Andrés Calamaro, sino que también va a presenciar como Baltasar Comotto hace hablar a su guitarra con muchísima actitud encima y a Sergio Verdinelli destrozar su batería y ser el artífice de la renovación y actualización de varios de los clásicos del Salmón. Porque ese es otro detalle, los mínimos arreglos y condimentos, hacen de los grandes éxitos, nuevas experiencias a los oídos.

Así se va la cobertura de Neetmúsica del arranque de la Gira Bohemio, la nueva propuesta de Andrés Calamaro. No nos asustamos cuando decimos que lo que se nos viene, es una gira definitiva, según Alexis, mejor que “El Regreso”. Absolutamente todo está puesto sobre la mesa, sin intermediarios ni límites. Si tienen la oportunidad de presenciar este Tour, no lo duden un segundo, es garantía.







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