Bruce Springsteen – High Hopes

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El 2014 arranca con todo. No sólo son los grandes anuncios, fechas y adelantos son protagonistas, sino que ya también tenemos lanzamientos que dan que hablar. Hoy, las Neetcríticas reciben al primer gran álbum del año de la mano de uno de los músicos más importantes de nuestros días. Hablar de Bruce Springsteen es hablar del Señor Rock. Sus conciertos son una de las máximas expresiones del genero que podemos encontrar y esperemos que así también su trabajo en el estudio. Te presentamos “High Hopes”, el último álbum de The Boss.

Arrancamos con un pequeño pero notable aire gitano. El tema homónimo al álbum nos mete en el mundo Springsteen con una introducción exclusivamente de percusiones para luego, comenzar a agregar factores. La Telecaster suena muteada hasta la que se larga la plenitud de la composición. Un ritmo galopante que se acopla a vientos y cuerdas para dar ese ambiente “gypsy”, digno del Gogol Bordello que analizábamos hace ya tiempo. Estos aromas se quedan a un costado y el Jefe que queremos comienza a aparecer en “Harry’s Place”. Empezando con la exposición de pedaleras vintage y no tanto, es que las guitarras van tomando protagonismo y la voz se torna más oscura. La batería lleva un ritmo muy carismático, el cual encuentra soporte en un bajo un tanto deformado. “High Hopes” va tomando muchísimo color.

Con una bajada de acordes que nos recuerdan a las baladas de los ’80, Bruce Springsteen baja los cambios de un arranque bien explosivo y se digna a escribir una balada con mucho sentimiento. Eso es “American Skins (41 Shots)”, una composición extensa y que se toma su tiempo para cambiar de manera sumamente progresiva, las diferentes atmosferas que maneja. Desde un arranque muy calmo, hasta un puente de guitarras punteadas en diferentes octavas, pero con la misma melodía. Los efectos artesanales siguen haciendo de las suyas. “Just Like Fire Would” trae de vuelta el rock empírico al álbum, luego de haber pasado por una balada que si bien, está muy bien planteada, le quita un poco de vuelo a “High Hopes”. Nuevamente, solos sobre colchones acústicos y melodías armadas de a múltiples instrumentos de cuerdas.

Nos termina de quedar clarísima la nacionalidad del Jefe al escuchar “Down in the Hole”, una interesantísima composición. Toma las raíces estadounidenses y con un ritmo country-folk, comienza con su experimento. La perpetración de un estilo épico de hacer música llega a estos géneros gracias a Springsteen. Un violín que se escapa dolorido por detrás, un banjo que suena tímido y un aglomerado de armonías que nos llenan completamente el alma. Arranque centroamericano es el que encontramos en “Heaven’s Wall”, sumado a un coro casi eclesiástico. Una composición que se va alimentando de a poco y que hacía la mitad deja ver su punto máximo. A la cruda voz de Bruce, se le suman las voces que escuchábamos en el arranque, además de unas de las mejores guitarras que escucharemos en “High Hopes”. Excelente combinación de pistas.

Pasada la mitad del trabajo, encontramos una de las canciones más simpáticas y ligeras. Lo que parece que será un lento acústico en un principio, se convierte en una completa explosión de alegría llamada “Frankie Fell in Love”. Los arreglos acústicos son clave y encuentran en las guitarras y mandolinas ese carisma que, sobre un ritmo rápido significan la fórmula clásica para una composición agradable y que no es más que otro puente, al igual que su seguidora. “This Is Your Sword” continua con este estilo, pero agrega un factor nuevo al disco. Sonidos celtas son los que encajan con toda la historia americana, sus banjos y Bruce Springsteen, que si nos ponemos a reflexionar, es el símbolo americano por excelencia en el mundo de la música. Lo demás, ya es historia conocida y ya tenemos en la vista uno de los grandes temas.

Antes, tenemos otro lento. “Hunter of Invisible Game” nos completa el concepto que el Jefe trae en “High Hopes”. El uso constante de arreglos de cuerdas, nos permite un mejor transporte a las tierras en donde nació, además de cerrar con la idea de plenitud y proporcionarle muchísimo cuerpo y liquidez a sus composiciones. El ritmo, no deja de recordarnos a Bob Dylan, pero la voz es de un héroe más que contemporáneo. Ahora sí, llega lo mejor por lejos. La reedición de “The Ghost of Tom Joad” nos deja los pelos completamente de punta. De la mano de Tom Morello, inmortalizan en el estudio lo que han hecho en vivo en múltiples ocasiones. Los dos estilos completamente diferentes en las guitarras, nos dejan lo que ya podemos llamar una de las mejores grabaciones del 2014. Springsteen crudo, Morello haciendo magia como siempre en su solo final. Una composición gloriosa, los mejores 7 minutos del álbum y porque no, de lo que va del año.

Después de semejante versión, podríamos cerrar con la sonrisa más grande de todas. Sin embargo, The Boss se juega a la composición más calma de todo el disco y nos trae “The Wall”. Nos adentra en la recta final bajándonos todas las emociones que Tom Morello nos había transmitido hace apenas minutos y con una trompeta sucia por detrás, llama a un bellísimo y valedero relax. Todo esto, continúa su camino en “Dream Baby Dream”. Si bien aquí se amenaza constantemente con una explosión, todo continua en su quietud, aumentando el volumen hacia el final y acabando en un enorme aglomerado de sonidos agradables. Las cuerdas, los vientos y todos los arreglos que escuchamos a lo largo del trabajo, vuelven a encontrarse en este punto y los últimos minutos, son dignos del álbum.

Si vamos al caso, Bruce Springsteen no trae nada nuevo en “High Hopes”, pero tampoco nada malo. Su estilo sigue siendo marca registrada y nos deja un buen puñado de canciones clásicas, baladas repletas de sentimiento, buenos arreglos en vientos y cuerdas muy bien planteadas. Ahora, si realmente queremos rescatar algo de acá, es “The Ghost of Tom Joad”. Las colaboraciones con Tom Morello en vivo son sensacionales y llevarlas al estudio era todo un reto. Si hay algo por lo que vale la pena el nuevo álbum de The Boss, es por estos 7 minutos. Lo demás, no vamos a decir que sobra, pero si es una buena caja contenedora. El 2014 tiene un arranque que nos llena de esperanzas.

Mi puntuación: 7 de 10.







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