Dream Theater – Dream Theater

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Hoy vuelven los viernes de crítica y análisis de discos en NeetMúsica. Esta vez, a razón de que se confirmó la llegada de Dream Theater a la Argentina el próximo 26 de septiembre, decidimos analizar lo que es el último trabajo discográfico de la banda, lanzado en 2013 y que se denomina Dream Theater, sí,  igual que ellos.

¿Qué es lo que nos pasa, muy a menudo por cierto, cuando escuchamos por primera vez un CD? Por lo general no gusta o, mejor dicho, no llama la atención. Las primeras impresiones no siempre son buenas, pero hay que tener paciencia y empeño y darle una segunda oportunidad. Claramente, eso fue lo que me pasó. Pero vayamos a lo que nos interesa y comencemos a charlar sobre el décimo segundo disco de la banda de Nueva York.

La apertura de este disco es una corta intro de 2:42 minutos de duración llamada “False Awakening Suite”. Es un tema instrumental épico, que me hace acordar a películas de héroes, batallas y dragones. Esta pieza deja muy bien en claro el talento de Jordan Ruddes en el teclado y en el continuum cingerboard.

Seguida de esta muy buena presentación, le sigue “The Enemy Inside”. Es un rápido tema metalero, que comienza con un muy buen riff de Petrucci. A medida que pasan los minutos la composición y el sonido crecen, mostrando mucha agresividad y energía. Recuerdo que en un principio, este tema, presentado como el primer corte del disco, a muchos fanáticos los había desilusionado, pero sin dudas, si lo escuchas mas de vez, suena genial.

“The Looking Class”, tiene como protagonista a las guitarras de Petrucci de los años noventa. Es un buen tema con una melodía suave y muy pegadiza. Con esta canción, Dream Theater ha querido recuperar todos aquellos fans descontentos, sonando como en sus comienzos, con un excelente bajo y con un James LaBrie cantando como en aquella temprana época inicial.

Le sigue otra instrumental, “Enigma Machine”. Con una duración de más de seis minutos, Dream Theater nos vuelve a mostrar que no se olvidaron de sus gloriosos años noventa. Con guitarras y bajos feroces, es un lindo tema instrumental, con caóticas estructuras, aunque le falta algo de carisma para ser el Dream Theater de otros tiempos.

Siendo un gran contraste a los temas que veníamos escuchando, llega “The Bigger Picture”. Una canción suave, sensible, delicada y bella, que estoy segura a más de uno se les puso la piel de gallina al escucharla, como a mi. “Shed your light on me, be my eyes when I can’t see, shed your light on me, be my guide so I can see the bigger picture”, dice el estribillo. Cabe destacar la excelente suave y metalera voz de LaBrie acompañada con ese hermoso piano en la primera parte, y como cambia en los últimos minutos transportándote a otro espacio musical.

El sonido del siguiente corte “Behind The Veil”, no se queda atrás comparado con el tema anterior. Nos sorprende con un ambiente muy satánico, aunque luego cambia a un ambiente más melódico. Sin más para decir, el solo principal de John Petrucci en la guitarra suena increíble.

“Surrender To Reason” nos baja un poco. No hay que quitarle mérito, pero suena un poco más flojo a lo que veníamos escuchando hasta el momento. No está para nada mal, pero no sabría como calificarla, ya que no es un tema con sonido muy “heavy”, ni tampoco una canción de medio tiempo o una balada. A especular por la letra, es una canción que se puede describir como triste, profunda y algo melancólica.

El segundo single presentado del disco fue “Along For The Ride”. Volvemos a un Dream Theater cálido y suave. Es un buen tema donde la voz de LaBrie sobresale por encima de los instrumentos. Rudess también tiene protagonismo con un solo de teclado en la parte central.

La canción final viene de la mano de “Illumination Theory”, de 22 minutos de duración. Conmienza con la intro de “Paradoxe de la Lumie´re Noire”, para entrar en un ambiente épico y de fantacía. Luego viene “Live, Die, Kill” de la mano de Petrucci y Myung con sus cuerdas oscuras. Más tarde es el turno de LaBrie, que canta con un tono agresivo y rápido. Le sigue “The Embracing Circle”, nuevamente con Myung y Petrucci sonando en tonos muy graves, para continuar con “The Pursuit of Truth”. Aquí nuevamente llega la calma, con un sonido mágico y mástico. Y cuando parecáa que estaba todo tranquilo, aparece una parte “heavy” muy ochentosa, con un LaBrie al límite. Continúa “Surrender, Trust & Passion”, que otra vez nos introduce en lo épico, con los teclados que nos llevan a una cuarta dimensión. En el minuto 19 parece que todo termina, y tras un minuto de silencio absoluto, aparecen unas notas de piano acompañadas con una guitarra, para ponerle fin a este trabajo.


Ojalá les haya gustado. Mi puntaje para Dream Theater en 7/10.

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