El cuerpo de la guitarra

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Llego el segundo lunes de febrero y con él, la segunda parte de la nueva sección que tenemos en Neetmúsica, instrumentos. Como bien sabrán, y si no les voy comentando, febrero es el mes de la guitarra y el lunes pasado, conociste la historia de ella. En este caso, vamos a estar viendo como es su cuerpo en la actualidad.

La imagen que vemos arriba señala de manera perfecta cada sección. Empecemos de arriba hacia abajo. Tenemos primero, al clavijero. Esta es el arranque de la guitarra y como lo dice la palabra, en él se encuentran las clavijas, sumamente importantes para el correcto funcionamiento del instrumento. Las clavijas sirven para tensionar las cuerdas de manera manual y así, lograr que cada una suene en la nota que debe. Menos tensión, notas más graves.

Luego, sigue el diapasón, el hogar de la mano izquierda para los derechos y viceversa. Este sector incluye al mástil, que es la superficie en donde se ubican los trastes y en donde los dedos de la mano menos hábil hacen lo suyo. Los trastes son finas tiras metálicas que sirven para separar cada nota disponible en el diapasón. En un traste se ubica un Do, en el siguiente Do sostenido y así de manera cíclica.

Sigue la caja de resonancia, una de las secciones más amplias de la guitarra. Una pequeña parte del diapasón está incluida en ella. La caja está compuesta por la tapa armónica, la cual cubre la sección delantera y la tapa trasera o fondo, que por supuesto, cubre la sección de atrás. Ambas placas están unidas por el aro, el cual le da el grosor del instrumento. Finalmente, tenemos la boca u oído, un agujero en la parte media de la caja y el puente, en donde se ubica el arranque (o el final) de las cuerdas.

Por supuesto, no me olvido de ellas. Las cuerdas son los elementos de mayor longitud de la guitarra. Inician en el puente, recorren todo el diapasón y terminan en el clavijero, en donde están ligadas a continuos movimientos que las tensionan. El numero estándar es 6, pero últimamente se han corrido los limites con guitarras que tienen desde 12 cuerdas en adelante, algunas con varios diapasones.

La guitarra eléctrica, en cambio, no tiene caja de resonancia, sino que tiene cuerpo. En él, se encuentran las pastillas o micrófonos, que se encargan de capturar el sonido y enviarlo a un bobinado, en donde se “decodifica” para ser enviado al jack de salida (o coloquialmente, enchufe) y luego al amplificador. También, contamos con los controles de volumen y tono, además de un complejo circuito eléctrico interno.







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