El “descontrol” de Justin Bieber

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El vínculo afectivo que se ha generado en los últimos meses entre Neetmúsica y Justin Bieber, va a seguir en pie siempre y cuando el joven, siga su línea de lamentables y patéticos episodios. Por suerte el lazo está lejos de romperse y hoy, te traemos el nuevo capítulo de la ahora “descontrolada” vida del último gran ídolo juvenil. La cuestión se fue un poco más de las manos en esta ocasión. Tenemos policías, allanamientos, denuncias, nuevas acusaciones y cocaína en la mesa de la cocina de la lujosa mansión de la estrella adolescente.

La vida de Justin Bieber ha estado mutando mucho en los últimos meses. Pasó de ser una pequeña carita con el nivel de grasa justo en sus cachetes para encantar a jóvenes y ancianas, a ser un joven adulto con aspecto desinteresado, con una inminente crecida de barba y una cabeza completamente revolucionada. Con el éxito bien atravesado por el cráneo (el cual es completamente real, no hay dudas), el cantante se ha dedicado a aparecer más en televisión por sus escándalos legales y bochornos que por la histeria que provoca en sus fans, como si lo hacía en sus inicios.

En las últimas horas, su mansión valuada en 6.5 millones de dólares, fue allanada por la policía de Los Ángeles y fue encontrada cierta cantidad de cocaína. Por supuesto que el ángel, la figurita dorada de la discográfica, fue desligada de dicha sustancia y se dijo que en realidad, pertenecía a uno de los amigos de Justin. Las fanáticas, cegadas por uno de los fanatismos más enfermizos que se vio en los últimos tiempos, se quedaron tranquilas y aconsejaron al indefenso, inocente y atormentado ídolo, que deje las malas juntas.

Todo esto, destaparía algunas denuncias más. Los vecinos del adinerado country que tiene como principal atracción al canadiense, no están muy contentos con su presencia. Aseguran que se la pasa realizando fiestas ruidosas, manejando a alta velocidad por las calles del complejo y realizando diferentes actos de vandalismo, además de pelearse a menudo con muchos de ellos. Como podemos ver, a los muchachos de traje se les está yendo de las manos el maleable y tierno jovencito de Youtube, para ir convirtiéndose en, digamos, un Jesse Pinkman muy adinerado y con los humos bastante subidos. Nos quedamos sin Breaking Bad, pero todavía lo tenemos a Justin.







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