Empire of the Sun – Ice on the Dune

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Primera semana de junio, primera entrega del mes de nuestras ya clásicas, Neetcríticas de viernes. En esta primera mitad internacional, nos mudamos a Australia. Pero no a la Australia que todos conocemos, sino que a una en donde el brillo, lo místico y lo sobrenatural, cobra vida. Empire of the Sun tiene nuevo disco, nuevo hit y al parecer, todo pinta para ser una excelente curiosidad de este año. Hoy en Neetmúsica, escuchamos “Ice on the Dune”, lo nuevo de estos raros pero sensacionales muchachos.

Una pequeña introducción cinematográfica abre el álbum. “Lux” es un gran instrumental, que nos mete de manera perfecta en la propuesta de los Empire of the Sun. Tintes árabes, recursos griegos y mucha épica y gloria, que en menos de un minuto y medio, dan lugar a lo que todos esperábamos. Los sintetizadores y el ritmo dance explotan en “DNA”. Imposible no mencionarlo como llevadero, le da un inicio electrónico contemporáneo, sumamente bailable y entretenido. Single en potencia. “Alive” fue lo primero que pudimos escuchar de este trabajo y en un todo, no hace más que continuar con un concepto de inicio perfecto. Alegría, melodías inocentes y ritmos que nos atraviesan de lleno.

Synthpop a flor de piel. Todo sigue moviéndose sobre un muy bello colchón de sonidos suaves y dinámicos en “Concert Pitch”, en donde nos damos cuenta que Empire of the Sun repite formula (más que nada al encarar los estribillos y puentes), pero es todo demasiado llevadero y bondadoso como para volverse negativo. Una aparente bajada de cambio llega con “Ice on the Dune”, en donde las voces se pierden en un vacío espacial y todo toma características un tanto melancólicas. Lo curioso es que aún así, logrando dicho efecto, no podemos para de bailar. El verdadero diferente entra en “Awakening”, buena composición, galopante y contenedora de uno de los sonidos sintetizados más violentos del álbum. En este punto, es necesario de destacar a Luke Steele y el excelente uso de su voz.

Pasada mitad de disco, encontramos un verdadero prescindible. “I’ll Be Around” explora la zona oscura de Empire of the Sun, esa que aún queda por resolver y que entorpece el sedoso pasar de “Ice on the Dune”. Un intento de lento, al que todavía le falta efecto y que luego de tanto color, nos resulta pesado. La electrónica potente vuelve de la mano de “Old Flavours”, una muestra más de las inmensas olas rítmicas que los australianos son capaces de lograr, una y otra vez, tal vez, demasiadas veces. Es que ya con “Celebrate”, nos damos cuenta que la linealidad puede ser un problema de monotonía. Todo suena familiar y eso lo sabemos desde el arranque, pero lo complicado llega cuando sentimos lo repetitivo, por más que nos deje el espíritu en las nubes.

Sin embargo, el factor que se diferencia entre composiciones es el muestrario de sonidos, texturas y en algunos casos, ritmos que tienen para ofrecernos. Es el caso de “Sourround Sound”, en donde encontramos una muy buena base de voces procesadas y movimientos de percusión que se escapan de los anteriormente escuchados, pero en donde el código fuente sigue siendo el mismo. “Disarm” nos trae un poco más de lo mismo, solo que con ese glaseado de diferente color que diferencia no a los 12, sino que tal vez a 9 temas de “Ice on the Dune”. Lo último es lo que saldría de la estrambótica combinación de MGMT y David Bowie. Un poco de psicodelia, un ritmo lento y una voz triste y baja suena en “Keep a Watch”, tema que alcanza a destacarse por la mínima desviación del concepto general.

“Ice on the Dune” podría reducirse a no más de 5 canciones y aún así, conservaría exactamente la misma esencia. Todo puede llamar la atención en un principio, no hay fallas aparentes y creemos poder escuchar esas estructuras para siempre, mientras nos hagan mover esta todo en orden. Sin embargo, cuando esas especulaciones se vuelven realidad, todo no va ir como lo esperábamos. Si bien tenemos 12 singles, conservan todos (o casi todos) el mismo cuerpo, el mismo esqueleto y el mismo espíritu. Hasta el punto repetitivo, creemos que vamos a bailar 40 minutos, pero eso solo es cuestión del inicio.

Mi puntuación: 6 de 10.







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