Generaciones del rock

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El domingo pasado fue el día del padre y todos nosotros, lo aprovechamos para abrazar, demostrar afecto o algunos también, recordar a los suyos. Hoy, en Neetmúsica, vamos a tener una nota un tanto especial, relacionada con ellos pero más que nada, vinculada con las generaciones que se superponen con el pasar del tiempo. El rock, ¿une generaciones? ¿Se complementan los cambios de este con los cambios generacionales?

Las respuestas a estos interrogantes, pueden ser menos relativas de lo que uno cree en un principio. El rock es fácilmente divisible en generaciones. Arrancando en los ’50, con un ritmo cuadrado, mucho swing y baile, siguiendo en los ’60 en donde todo comienza como una sucursal de la década pasada y termina explotando en colores, alucinaciones y muchísimo experimento (gracias Beatles, gracias Floyd). Los ’70, que se volvieron un poco más pesados y un tanto oscuros para luego dar lugar a la suavidad de los ’80 por un lado y la inocente violencia del otro. El britpop, el grunge y lo alternativo podrían definir a los ’90 y actualmente, el pastiche y las mezclas son geniales.

Entonces, veamos como entran las generaciones acá. El actual abuelo que arranco bailando con la actual abuela, las canciones de Elvis en los ’50, le abrió las puertas a su hijo a un mundo plagado de de experiencias extracorpóreas, en donde lo que mejor explique el sentimiento de un buen viaje, era lo mejor que se podía escuchar. Le abrió la cabeza a Hendrix, para que luego entendiera a Zeppelin, aprendiera algunos riffs de AC/DC, bailara con David Bowie y destroce parlantes con los Sex Pistols. Llegarían los ’80, todo se regiría por sintetizadores, pero, ¿qué aprendido del rock desde chico se negaría a un concierto de Queen? ¿O no se prendería en la nueva onda que proponían los Sonic Youth y los Red Hot Chili Peppers?

La tercera generación de esta cronología la podemos situar desde los ’90 en adelante. Todo llega desde un padre que tuvo una adolescencia con cierto grado de música que se va de las manos, pero que sabía aliviar con buenas melodías bailables y muchísima calidad. El britpop inocente en comparación a sus antecesores sonaría en esa casa. Álbumes como “(What’s the Story?) Morning Glory” o “Parklife” sonarían en ese excelente equipo heredado que en algún momento, supo reproducir a Bill Haley y a Chuck Berry. Lo pesado seguiría estando, Pearl Jam y Nirvana serían solo dos ejemplos, a los cuales les podemos agregar la confusión que generaba Tom Morello cuando hacía sonar su Ibanez como el scratch de un DJ.

Hoy, ese joven entiende que lo que habría escuchado su abuelo si tuviera su edad, habría sido el indie o lo estrictamente alternativo. The Strokes, Arctic Monkeys, tal vez un poco de Jack White y experiencias más inocentes como Coldplay o sonidos vintage como Black Keys. Mientras tanto, las generaciones anteriores se deleitan con pequeños regresos, bocados cortos del pasado. Pink Floyd en el Live 8, Led Zeppelin en el Arena O2, Black Sabbath con disco nuevo, entre otras. No caben dudas que el rock, no solo une generaciones, sino que define planes de vida, es una constante a lo largo del tiempo, una soga interminable que difícilmente se corte si se guarda el estilo y la esencia.







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