Jay-Z – Magna Carta… Holy Grail

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Para gran parte de nosotros, este viernes significa el final de la primera mitad del año. Hora de tomarnos dos semanas de descanso, para recargar pilas y encarar de la mejor manera los meses restantes. Por nuestro lado, en Neetmúsica no haremos otra cosa que recibir las vacaciones de invierno con mucha música, como debe ser. En este caso, tendremos nuevamente a una figura del hip hop actual. Jay-Z está de vuelta con “Magna Carta… Holy Grail”, un álbum que tiene una antesala prometedora y que abalaremos o desmentiremos a continuación.

Una introducción clásica que acompaña la estética física del álbum, es la que se encarga de abrir en el primer minuto de “Holy Grail”, que luego muta para largar los primeros fraseos y el ya típico y elegante ritmo del hip hop contemporáneo. Podemos oír una clara cita de “Smells Like a Teen Spirit” y el primer invitado hace aparición. Ni más ni menos que Justin Timberlake. Escuchamos en limpio a Jay-Z en “Picasso Baby”, composición que se apoya en una línea de bajo que a su vez, se alimenta con algunos sonidos agudos de fondo. Primera muestra cruda del hip hop que el estadounidense desempeña en su nuevo álbum. Sin embargo, también tenemos de arranque cosas como “Tom Ford”, en donde podemos escuchar una aproximación más arriesgada al concepto minimalista y experimental que hemos estado escuchando con Kanye West en “Yeezus”.

“FuckWithMeYouKnowIGotIt” nos trae un ambiente turbio, propio del género, más que nada en la contemporaneidad. Rick Ross frasea sobre algunos sintetizadores dramáticos, un bajo oscuro, audible por su cuerpo y el costado interesante comienza a asomar. Jay-Z se carga de un buen grupo de productores y colaboradores y es así, como en “Oceans” escuchamos a Frank Ocean. Composición en donde entendemos el nivel de lo sintético al escuchar un grupo de vientos fantasma y algunos instrumentos de cámara que fomentan el significado general de “Magna Carta… Holy Grail”. Un pequeño amague reggae y un desarrollo que continúa con lo siniestro y demencial, es lo que sentimos oír en “F.U.T.W.”. El rapero estadounidense tiene esos contrastes, incluso en cada tema, en donde juega con el brillo para luego retornar a ambientes húmedos e “incómodos”.

La trompeta que escuchamos en “Somewhere In America”, nos puede decir que ese lugar es Manhattan en los años ’50. Una composición con mucho sentimiento, elementos clásicos, un gran piano como colchón y buenísimas cuerdas. Primer claro destacado del álbum. Sin embargo, como te comentábamos con anterioridad, todo siempre termina por volver en la ambivalencia de ambientes y lo comprobamos con “Crown”. Ritmo violento y contundente, que alberga algunos puentes claros, siempre por supuesto, con Jay-Z sonando sobre todo lo que describimos. Una extensa línea de sonidos crean “Heaven”, tema que continua con todo lo que ya “Magna Carta… Holy Grail” demostró contener. Al igual que en el arranque, encontramos una pequeña cita, en este caso de “Losing My Religion” de R.E.M.

Pequeño descanso traído gracias a “Versus”, una corta pero simpática canción que nos introduce en “Part II (On The Run)”, una muy necesaria salida de línea. Todo comienza a rozar lo monótono y más sabiendo que no estamos terminando. Beyoncé logra revivir artificialmente a lo nuevo de Jay-Z en este tema, llevadero, típico single que vendería muchísimo pero que siendo parte de un todo, significa un punto clave en la columna vertebral del material. De lo mejor de este, por la desviación del centro. Nuevamente, un corto descanso, en este caso “Beach Is Better”. Al igual que en el anterior escaloncito, composición corta pero que esta vez, vuelve a resultar gracias a bajos con mucho cuerpo y sentidos un tanto minimalistas. Otro ligero diferente, llega pintado de rítmica de salsa y un poco de diversión, que en definitiva, es lo que le falta al álbum. Estoy hablando de “BBC”, la cual encuentra esa inyección de relax en uno de sus productores, el gran Pharrell Williams.

La recta final comienza con “Jay-Z Blue”, composición que, a pesar de ya sufrir la repetición constante del recurso, juega con la oscuridad y lo lúgubre, en esta composición, con varias cuerdas de fondo y el sampleo de una voz femenina un tanto desgarrador. El ritmo constante y apagado, es una invariable que en este tipo de artistas, no es necesaria aclarar. El gran pecado es habernos traído hasta acá, luego de tantos temas y minutos, con una línea muy poco dinámica. Lo sentimos cuando escuchamos “La Familia”, en donde ya escuchamos bajo ese concepto de “más de lo mismo”. “Nickels and Dimes” puede escaparse, pero ya es demasiado tarde para composiciones sofisticadas.

Cuando uno encara este álbum luego de haber escuchado “Yeezus” de Kanye West, tal vez pone la barrera muy alta. Sin embargo, esto no quita que no podamos valorar un buen álbum de hip hop contemporáneo. Lamentablemente, no es el caso de Jay-Z y te explico por qué. “Magna Carta… Holy Grail” podría ser un disco aceptable, con algunos cambios de carril y los temas clásicos del rapero y productor. Sin embargo, 16 composiciones es algo reamente exagerado. Podrían tranquilamente reducirse a 10 o 12 y tener un álbum variado, con buenos momentos y el revivir de la imagen. Todo termina siendo monótono, complicado de llevar al final y lineal, excesivamente lineal.

Mi puntuación: 5 de 10.







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