Kings of Leon – Mechanical Bull

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Si hablamos de discos que han pasado desapercibidos en 2013 y que llegan de la mano de grandes bandas, estamos entendiéndonos con esta crítica. Kings of Leon han sido nombrados como una de las mejores agrupaciones de nuestros tiempos y aún así, su sexto álbum de estudio no se ha llevado muchas miradas. Lanzado en las últimas semanas, “Mechanical Bull” lleva sobre sí el trabajo de arreglar las desprolijidades de “Come Around Sundown”. La familia Followill parece entender esto y por ahora, nos ofrecen un trabajo que vuelve a prometer. Escuchemos.

Arranque llevadero. Con “Supersoaker”, el trabajo abre demostrando cierto grado de guiños clásicos de la banda, como los cortes suaves luego de movimientos frenéticos e inocentes de guitarras. Cada cual tiene su momento para volver a presentarse y hacerse sentir en nuestros oídos. Excelente estribillo para abrir y ya comenzamos a sentir ese particular gustito retro. La melancolía y los sentimientos de viaje no tardan en llegar. “Rock City” trae un lindo muestrario de distorsiones y pedales, propios de la ciudad que vio nacer a Kings of Leon y en la cual damos algunas vueltas sumergidos en esta lenta y bella composición. Buen inicio, de excelente color y con una variación en esta dupla de canciones que encaja perfecto a la hora de encarar un álbum.

Los Followill demuestran en 3 temas su estrategia camaleónica y dejan en claro, cuáles serán los tonos que tomaran. Desde lo extremadamente simpático, a lo cansado para desembocar en la violencia incipiente de “Don’t Matter”. Las guitarras ya se pasan de sucias y los acordes ya no son mayores. Los fantasmales coros del estribillo aportan mucho al concepto de las atmósferas oscuras y como era de esperarse, volvemos a cambiar. Con la introducción de “Beautiful War” bajamos unos cuantos decibeles, escuchamos arpegios, aparentes muteos y una percusión que acompaña con los bombos de manera perfecta. Quiere crecer, edifica sus emociones poco a poco y el estribillo es el punto clave para hacerlo. Es así, como llega al final con una anticipada, pero bella explosión de pistas.

La simpleza con la que estos muchachos logran los desarrollos de sus canciones es excepcional y lo es, porque elijen algo de lo más complejo para el estribillo y lograr absolutamente todos sus cometidos. Esto lo vemos claro en “Temple”. Son las mismas guitarras que escuchamos desde el arranque y seguramente, las que se llevaran el trabajo entero y aún así, innovan lo necesario para pasar de tema a tema sin peso adicional. Llegan a “Wait for Me” reivindicando dicha teoría. Pasan a un tema sumamente calmo, llevado por un arpegio por detrás de los demás componentes, una batería presente y que tiene lo suyo particular, rítmicamente hablando. Nos dejan relajados, plenos y descansados para lo que queda.

La actitud Nashville llega de la mano de “Family Tree”. Dejar que el bajo suene solo y con un riff tan espectacular, sobre un ritmo ligero y llevadero, es uno de los mejores arranques que cualquier banda llegada de esta parte de Estados Unidos, puede hacer. La actitud aumenta a cada segundo al igual que el volumen de los demás miembros de la familia Followill. Pareja e insistente, nos deja uno de los mejores aromas traídos de Tennessee en el genial puente, en donde el silencio y las palmas son protagonistas. Nuevamente, volvemos a lo sentimental. “Comeback Story” es otra del grupo melancólico que asciende de a poco y nos deja soltar lagrimas sobre el final. Kings of Leon tiene esa capacidad maravillosa de hacernos entrar en las atmósferas que ellos elijan y en “Mechanical Bull”, las varían muy bien.

Ya comenzando a llegar al final, “Tonight” coloca un modo diferente de sentimentalismo, en donde predomina la pesadez y los movimientos duros, pero que no por eso deja de llevar esa bella carga, brillante y llenadora del espíritu. Todo es glorioso sobre el final y entramos en el verdadero último tramo. Y lo hacemos de manera ligera. Las distorsiones vuelven a ser claras y merecedoras protagonistas en “Coming Back Again”, en donde Kings of Leon deja lo último que le queda de ese rock alternativo furioso y de pequeños arpegios agudos para llegar a “On the Chin”. Un poco de sonidos acústicos y accidentales para cerrar de forma nostálgica con un muy buen trabajo.

Tal vez podemos decir que “Mechanical Bull” merece mucho más movimiento del poco que tuvo desde su lanzamiento. Kings of Leon nos proponen un disco sumamente parejo y con bloques bien definidos, pero que se encuentran dispersos entre sí, barajados de una manera buscada quirúrgicamente y que encaja a la perfección. Se disculpan por el tropiezo ocurrido en 2010 con un álbum que habla muchísimo de ellos. Si bien no se apunta a una madurez clara, si convence y nos deja muy buenas composiciones, además de porque no, el concepto clásico e inicial de la banda de los hermanos y primos Followill.

Mi puntuación: 8,5 de 10.







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