Paul McCartney – New

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Hace unos meses nos llegaba la noticia de que un Beatle, iba a estar lanzando nuevo material de estudio. Por aquellas fechas, imaginábamos que las cosas no iban a suceder con semejante ligereza y esperábamos el trabajo para fines de de año. Pero no. Paul McCartney hizo una mega campaña promocional express, todo el mundo se entero de que se venía algo nuevo y octubre es el mes indicado. De hecho, en Neetmúsica te lo traemos a unos pocos días de su lanzamiento oficial. ¿Qué se trae Sir Paul con “New”? Veamos.

La piel se nos pone de gallina desde entrada. Esta puede ser una de las mejores entradas a álbum que hemos escuchado este 2013. Nada de progresiones, “Save Us” llega como un martillazo para nuestra cabeza, para colocarnos y hacernos entender a quien estamos escuchando. Un ritmo rápido, estribillo pegadizo, un riff bien áspero y distorsionado y excelentes progresiones de acordes, nos clavan una sonrisa en el minuto cero. Una pequeña bajada se plantea con “Alligator”. Escuchamos acústicas, que se acoplan a todo lo externo a ellas, a los elementos eléctricos. Además, el uso de sintetizadores sobre un ritmo que coquetea con lo country, es un argumento fantástico y que da cuenta de modernidad y actualización.

No perdimos la ternura y la verdad, es que resulta en mucha nostalgia. Escuchar al suave McCartney del arranque de “On My Way to Work” nos permite agradecerle mucho y más, cuando escuchamos el espectacular puente que llega después del estribillo. Ese es el gran toque de gracia. La composición se torna seria, poderosa y nos cae con muchísimo dramatismo. Ambas caras, se fusionan de manera perfecta y dejan la ambigüedad muy bien escondida. El rock clásico retorna con “Queenie Eye”. El piano siempre presente, los filtros que ensucian la voz y argumentos expresados uno atrás de otro. El pequeño puente de descanso nos deja una linda ola “sintética”, que sube de a poco y lo que vamos escuchando de “New”, ya se encuentra bien armado y prolijo.

Suena joven hasta el hombre solo con una acústica. “Early Days” tiene esa introducción a la cual se le unen, poco a poco, sus demás pistas. Todo se desarrolla de una forma hermosa, calma y envolvente. Los sentimientos llegan solos al escuchar los coros, los teclados que se animan a acolchonar por detrás y los falsetes de nuestro querido Paul, quien demuestra en esencia, lo mucho que disfruta. A mitad de disco llega el single. “New” fue lo primero que escuchamos de este trabajo y en un todo, se pierde. Es una de las composiciones más simpáticas del álbum y trae mucho mensaje sobre sí, pero en el armado conceptual del disco, es un simple bocado para doblar el camino.

Los sonidos de “Appreciate” llegan desde los suburbios de alguna de las millones de ciudades que el Beatle ha visitado. Una canción oscura, que sostiene una de las banderas del sonido bien actual. Los manoseos de estudio se hacen sumamente evidentes, los factores comienzan a rozar lo indescifrable y tenemos acá, una muestra de que por más años que tengamos en carrera, se puede demostrar más. Luego de esto, es que ya caemos en la cuenta de que es difícil que nos dejen un disco innovador, porque de eso no se trata McCartney, pero eso no quiere decir que no sea fresco. “Everybody Out There” tiene esa característica que se repite, esa que nos deja dos caras completamente diferentes en una mezcla homogénea. Por un lado, la parte acústica y por el otro, los gritos lejanos.

No cuesta llegar al final, más allá de las similitudes que podamos encontrar. Las guitarras acústicas se vuelven buena parte de “New” y en “Hosanna” lo terminamos de comprobar. Además, también volvemos a encontrar los sintetizadores psicodélicos, que si bien se encuentran en carácter de omnipresencia sobre toda la composición, salen a la luz sobre el final. Una buena desviación llega con “I Can Bet”. Vuelve el rock clásico, las voces escapadas y el ritmo ligero. De a ratos puede llegar a sonar cuadrado y es lo que más nos gusta, aroma de las grandes épocas en tiempos en donde todo puede cruzarse. McCartney suena como un adolescente de a ratos, pero no deja de lado la experiencia y eso se nota en el costado orgánico.

¿Suena electrónico? Una de las composiciones que más hace uso y abuso de la bipolaridad compositiva, es “Looking at Her”. Por un lado tenemos la ternura, la tranquilidad y todos los sentimientos melancólicos que podemos imaginar y por el otro, una destructiva movida de sintetizadores furiosos, con un ritmo duro, potente y violento. Es así como llegamos al final, con lo más interesante tal vez. Cerramos con “Road”, una dramática canción, que no logra escaparse mucho de su línea general, pero que cierra sin una idea de conclusión completa. Entre sombras, oscuridades y unos últimos segundos interesantes, se va el disco.

No le vamos a pedir a Paul McCartney que rompa los paradigmas de la música y que innove en 2013. Ya tuvo su tiempo para eso y sabemos bien que lo hizo mejor que nadie, con “una pequeña ayuda de sus amigos”. Lo hace por placer y eso se nota en cada una de las composiciones. “New” es un álbum que abre con una completa ruptura de cabezas y que dé a poco, va perdiendo una mínima parte de color, la cual no interfiere en el disfrute del disco. Suena fresco, si, también muy joven y falto de la poco aparente vejez que lo encuentra en estos días. En fin, un lindo muestrario de canciones que no pasaran a la historia, pero que resultan dulces al oído de cualquiera.

Mi puntuación: 7,5 de 10.







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