Robin Thicke – Blurred Lines

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Vamos con la segunda crítica del ámbito internacional. Después de haber derramado lagrimas de alegría (o casi), con la fiesta que nos plantean los Pet Shop Boys en “Electric”, vamos con uno de los artistas que promete invadir la escena musical actual. Hay un disco, hay un hit y hay un hombre. Robin Thicke está haciendo bailar al mundo con su canción “Blurred Lines”. En Neetmúsica, nos dedicamos este viernes para escuchar su disco homónimo y responder la pregunta que muchos se hacen: ¿hay más Robin Thicke que “Blurred Lines”? Escuchemos.

Abrir con ese gran tema, puede ser tanto un acierto como un error. “Blurred Lines” abre con toda la sensualidad, la diversión y la buena onda que transpira. Junto con Pharrell Williams y T.I. logran uno de los himnos del 2013, sumamente fresco y que trae tanto elementos clásicos de las agrupaciones R&B de principio de milenio, como una amplia bocanada de un baile desconocido en nuestros días. Ahora si, entramos en terreno desconocido. El verdadero Robin Thicke entra en escena en “Take It Easy On Me”, un tema que comienza a acercarse a los movimientos del anteúltimo disco de Justin Timberlake, esos de atmósfera oscura y poderosa, pero que en ningún momento bajan un gramo de sex appeal.

Si Thicke fuera argentino, no dudaría en hacer una colaboración con Illya Kuryaki. Los arreglos vocales cruzados que suele utilizar y el bajo funk clásico que aparece de a ratos, como en la genial “Ooo La La”, nos remiten directamente a nuestros queridos Kuryaki. En este último tema escuchamos una faceta más cercana a lo extremadamente bailable, con excelentes arreglos en guitarras y cuerdas que tienen un solo nombre común, funk, justamente. Todo sigue sobre la misma línea con “Ain’t Not Hat 4 That”, con ratos al mejor estilo Jamiroquai y otros, en donde escuchamos a Take That o Backstreet Boys. Thicke lo hace divertido y difiere de los artistas de su clase, en que lo vuelve todo humano y orgánico, algo que parece estar de moda en estos días.

La repetición de formula se vuelve peligrosa si hacemos abuso, pero hasta “Get In My Way”, la casa está en orden. No sólo porque las composiciones realmente suenan bien conceptual y estructuralmente, sino que el dance que nos proponen combina tanto disco de los ’70 como funk y soul de las mismas épocas, como el toque de sensualidad y suspiro necesario en la actualidad. Sin embargo, llega la otra faceta. “Give It 2 U” nos trae un incipiente R&B contemporáneo, bien violento y húmedo que en el estribillo decide por estallar en la convergencia entre las dos líneas que venimos manteniendo en “Blurred Lines”. Tanto el groove, como la electricidad se dejan fusionar en el segundo sencillo.

El álbum se vuelve a bifurcar y “Feel Good” expone el lado electrónico, aquel que realmente logra convencernos y propone un ligero y acertado cambio de rumbo en el disco. No necesario, porque con el ’70 y ’80 renacido estamos bien, pero es a través de algunos beats y un ritmo incesante que esquiva a la monotonía y genera dinamismo, cambios rápidos. Lo mismo sucede con “For the Rest of My Life” pero a la inversa. Bajamos algunos cambios y escuchamos las máximas expresiones vocales de Robin Thicke en un lento y tranquilo R&B, a diferencia de los últimos que hemos estado escuchando, bastante más sutil y delicado, con cuerdas bien utilizadas y una letra digna de la composición.

“Top of the World” comienza a cerrar con el trabajo. En este caso, tenemos una composición que sentimos un tanto cargada innecesariamente. Una amplia orquesta suena de fondo mientras el concepto principal que quiere exponer Thicke sale de su boca. Alcanza con leer el título para darse cuenta de que hablo. Sin embargo, en medio de algunos rapeos y el pegadizo estribillo, todo parece diluirse y dar lugar a una balada clásica, difícil de encontrar en nuestros días. “The Good Life” es traída directo de un baile de secundaria en los ’60. El momento melancólico y romántico del disco llega sobre el final, como en toda fiesta. Aún así, no dejamos la alegría de lado.

Retomamos la interrogante. ¿Hay más Robin Thicke que “Blurred Lines”? Si, hay más y es bastante diferente al gran hit, como era de esperarse. “Blurred Lines” (el álbum), es una muy pintoresca mezcla entre funk, soul y disco de los ’60 y ’70, en donde todos los factores dan como producto mucha buena onda, diversión y composiciones bien armadas, y electrónica y R&B actual, en donde sentimos una faceta a madurar, pero que va por buen camino. La convivencia de los ingredientes que acabo de nombrar, es sumamente natural y llevadera en lo nuevo de Robin Thicke, quien no logrará el mismo éxito con el disco que la canción, pero que se mete de lleno en la escena musical actual.

Mi puntuación: 8 de 10.







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