Youngblood Hawke – Wake Up

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Tuvimos una crítica sumamente vintage para abrir las clásicas notas de viernes y ahora, nos trasladamos mucho más a nuestras épocas. El Indie es uno de los géneros que hemos nombrado como los grandes salvadores de la música contemporánea. Es que este comprende tantas ramificaciones, que todos podemos estar contentos con él. Hoy nos trasladaremos al costado pop, con una banda que esta debutando con este disco y que ya clavó un hit. Youngblood Hawke, parece que tiene todo para entrar de lleno en la escena musical actual y “Wake Up” es su primer disparo al mundo.

Tenemos el concepto de alegría pop desde el arranque. El tema que se encarga de abrir el disco, se llama “Rootless” y nos propone el comienzo de la ligereza, de ese ritmo que nos corre y busca sonrisas, mientras que por sobre él suena un extenso muestrario de sonidos sintéticos que no hacen más que darle cuerpo y color a la composición. La suciedad de estos se volverá costumbre. El maravilloso caballo de guerra que los introdujo en los oídos del mundo, llega con rapidez. “We Come Running” cumple con todos los requisitos para volverse hit en la actualidad. Tiene un estribillo pegadizo, un desarrollo extraordinariamente llevadero y coros por doquier. De esos que llaman a cantarlo desde el pecho y en donde nuevamente, los teclados de 26 teclas son protagonistas.

Tenemos un excelente arranque y que en su tercer tema, propone otra variación del sonido que plantean. Es con “Dreams” que entramos en una atmósfera muchísimo más envolvente, en donde nuevamente se cuida con delicadeza el toque pegadizo y vendedor, proporcionado por las voces múltiples en estribillos, además de los ritmos bien marcados y un final con aspiraciones gloriosas. Son varios los sonidos familiares que podemos llegar a encontrar en cualquiera de las composiciones. Sin embargo, uno de arranque no se da cuenta si estamos frente a una excesivamente prolija banda juvenil, como la que podemos escuchar en “Dannyboy” (guitarras eléctricas, letra sencilla, estribillo “poderoso”) o ante otra pintoresca promesa Indie pop.

Es que esa percusión con excesivo cuerpo y por supuesto, hecha a base de sampleos y elementos sintéticos ya la hemos escuchado antes en lugares no tan cómodos o deseados. Todo sigue bien arriba, con “Stars (Hold On)”, en donde nuevamente se vuelve a hacer uso del coro de niños que escuchábamos con anterioridad en “We Come Running”, para así sumarse a la lista de composiciones que cuadrarían bien como singles y probablemente, lleguen al hit. De hecho, creemos encontrar un pequeño escalón de descanso de tanta potencia y derroche de color con “Glacier”, pero no. Todo concluye en más intenciones épicas y eufóricas que por ahora, suenan bien, pero que necesitan de un replanteo en breve.

Tal vez ese replanteo que pedimos, sea parcialmente satisfecho con “Sleepless Streets”. Tenemos un tema que desciende muy poco, pero que hace notar el cambio de ritmo hacia uno más lento, además de proponer algunos recursos diferentes en cuanto a los sentimientos a expresar. Es así como una pequeña belleza emocional puede ser sentida en estos segundos. Si bien creemos que “Say Say” es otro tema para los top charts en potencia ni bien arranca, encontramos algunos sonidos interesantes durante su desarrollo pero que nuevamente, se ven opacados al converger en un estribillo que no se parece a los de los demás temas, como ninguno de ellos lo hace, pero que si maneja el mismo concepto.

Algunos sonidos un tanto más violentos son los que podemos sentir en “Blackbeak”, en donde la percusión se vuelve un tanto más elaborada pero que se presta a la lentitud propia de varias composiciones electrónicas de la actualidad, mientras que por supuesto, encima se escucha el aglomerado de voces agudas que hacen de estos temas, sumamente comerciables. Puede que tengan buenas ideas en la cabeza y de a ratos, las escuchemos explayadas en las canciones, como por ejemplo los cortos y minuciosos arreglos de cuerdas muteadas en “Forever”. Pero todo esto queda diluido en una mezcla del pop que queremos escuchar y del que está hecho a base de una cucharada de deshonestidad.

Cuando entramos en la recta final de un álbum pensando en que no nos espera nada diferente, es porque la linealidad general no fue un factor del todo positivo. “Live & Die” nos trae un poco más de ritmo pujante, que avanza constantemente, algunos otros sonidos sintetizados que ya vinimos escuchando bastante a lo largo de “Wake Up” y los infaltables estribillos a conjunto de voces. Tal vez lo más acertado del disco sea la canción de cierre. “Last Time” logra perpetrar esa onda cargada de sentimentalismo, melancolía y belleza colorida.

Youngblood Hawke es un caso un tanto extraño. Algunos asegurarán que estos muchachos lo tienen y que si se pueden embocar en el lado correcto del pop. Otros, se basarán en la idea de que tenemos enfrente otra propuesta de agrupación juvenil en busca de algunos número 1. Lo cierto es que “Wake Up” es un disco alegre, divertido y que nos deja todos sencillos, pero lamentablemente, se pierde en la linealidad de la idea de creación de canciones alegres, divertidas y para cantar con todas las fuerzas. El efecto de euforia logra durar unos cuantos temas, pero se pierde de manera inversamente proporcional a la cantidad de coros y estribillos gritones que tendremos que escuchar.

 Mi puntuación: 6 de 10.







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