Band of Horses – Acoustic at the Ryman

Anuncios patrocinados



Llega el viernes y con él, nuestras Neetcríticas. Esta ocasión, será para muchos un descubrimiento. Hace ya bastante tiempo que Band of Horses está dando vueltas en la industria musical y dejando a su paso, muchísimo indie traspapelado con un género que tomo mucho cuerpo en los últimos años. Los tintes folk son los que le dan la esencia principal a estos estadounidenses que con su último disco, tiraron la casa por la ventana. Ahora, se relajan un poco y editan un vivo en acústico con 10 de sus mejores temas. Es así como hoy analizamos “Acoustic at the Ryman”, de Band of Horses.

Captamos el concepto general del trabajo bien desde el arranque. Armados de un minimalismo absoluto de instrumentos, comienzan exponiendo el costado prolijo y detallista del grupo. Suena la melodía principal de “Marry Song” y las armonías en voces demuestran la crudeza del show, en un comienzo lento, tierno y nostálgico, ideal para un recopilatorio como el que estamos escuchando. Los arpegios clásicos de sus acústicos llegan por primera vez en “Slow Cruel Hands of Time”. Con notas en el aire entrecruzadas, caemos en el alto número de guitarras con el que la banda de Ben Bridwell cuenta, para llegar al final con un fantástico aglomerado de cuerdas, la resolución necesaria del bajo y el piano proporcionando un extenso colchón para cada uno de los elementos.

Lo que en “Detlef Schrempf” parece ser una línea de bajo secuenciada, no es más que la suma de un sintetizador, el cual suena como una anomalía genética entre tanto minimalismo instrumental y elementos acústicos. El piano, lleva adelante el tema a la par de la voz principal de la banda, mientras que el mencionado agregado suena constantemente a lo largo de la interpretación, siendo en este caso no un colchón, pero si un buen piso de cemento. Luego de esto, llega el country empírico. Cuando se deja el indie de lado, aparecen maravillas como “Everything’s Gonna Be Undone”. Con las guitarras agudas y a contratiempo, un bajo cumpliendo su función básica y una melodía ligera, Band of Horses le pone el mejor toque Nashville a “Acoustic at the Ryman”, más allá de que ellos sean de la ruidosa Seattle.

Bridwell vuelve a tomar el micrófono y se encuentra a sí mismo, sólo y arpegiando con su guitarra. “No One’s Gonna Love You” cuenta con una hermosa intro, para pasar a un desarrollo basto de acordes menores y perpetrando una atmósfera tan triste como basta de colores y sentimientos encontrados. Se dice que esta canción fue escrita para su madre, él la canta con todo ese ímpetu necesario para que lo sea y Ryman es llanto sentido. La falta de percusión hace de estas interpretaciones muy volátiles, en donde todo parece muy endeble. Si no fuera por las fantásticas armonías y la contundencia de estas, este último adjetivo podría potenciarse hasta volverse realidad. Caemos en la cuenta de todo esto en “Factory”, un tema en donde las voces van juntas técnicamente al igual que las guitarras y todo, bajo la atenta mirada del piano.

Nuevamente, volvemos a encontrarnos con un country o folk digno de Neil Young durante sus grandes inicios. Con “Older” nos transportamos inmediatamente a aquellas granjas estadounidenses, reflejamos en nuestra mente la extensa barba de Bridwell y una vez más, caemos en el juego de Band of Horses. Lento y con delicadeza, pasan la mitad de un álbum que por ahora, suena a una calidad en vivo absoluta. A lo campestre se le añade una pequeña  pisca de indie en “Wicked Girl” y todo concluye en seriedad hacía media composición, para luego ir progresivamente hacia una belleza completa en uno de los mejores cierres de todo el trabajo. Llegando a la recta final, los estadounidenses deciden demostrar como sonará uno de sus grandes hits.

La melodía infalible de “The Factory” comienza a sonar en el piano y una larga introducción se extiende envolviendo los primeros versos de la letra. Un contrabajo que parece estar modificado sintéticamente comienza a dar cuerpo y para cuando se unen las guitarras, nuestro espíritu ya siente el climax del álbum. Se repite el ciclo una vez más, con el efecto potenciado y podrían cerrar de manera sumamente gloriosa en este punto. Sin embargo, apuestan a un final calmo y perfecto conceptualmente. Lo último que escuchamos son los tiernos acordes de “Neighbor”, además de las armonías de las voces en evidencia como nunca. Una desnudez completa de instrumentos de a secciones, expone el tanto Bridwell y Monroe cantando juntos. Así finalizan y Ryman estalla en aplausos y gritos.

Al escuchar un trabajo de estudio de Band of Horses, nos dedicamos a buscar esos entrecruzamientos de géneros y épocas que tan bien logran. Esto es algo completamente diferente. Al estar en una faceta tan vulnerable, demuestran, más que tecnicismos, un completo disfrute de las interpretaciones que realizan. Armados de simples elementos acústicos pero con el as en los trabajos vocales, los estadounidenses logran en diez temas (muy bien planteados), tanta nostalgia y aires de lugares originarios como innovación y toques de sus disparejas pero perfectas mezclas de géneros. “Live at the Ryman” no defrauda en ningún momento.

Mi puntuación: 8 de 10.







Sin respuestas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *